Cuando conocí a Jorge Drexler

Estaba a punto de pasar a una cita médica cuando me llamaron para invitarme a conocer a otro médico, Jorge Drexler.

La invitación para conocer al ganador del premio Oscar sonaba fantástica pero pronto entendí que era real. Si en la consulta me hubieran tomado la presión quizá hubiera salido alguna anomalía porque la emoción me aceleró el pulso. Quería salir cuanto antes para irme al encuentro.

Era marzo de 2024 y Jorge estaba en la gira “Tinta y Tiempo” para promocionar el disco homónimo. Primer giro de trama: programó un concierto en León, Guanajuato. Hasta hace pocos años, los conciertos sólo eran en el eje DF-Guadalajara-Monterrey; ya luego comenzaron a salir hacia otras partes.

N, a quien quise mucho, le escribió y ocurrió el segundo giro de trama: le contestó y nos invitó a conocerlo esa misma tarde. Aunque el concierto era hasta el día siguiente, él y su grupo ya estaban en León. Nos dijo que comerían en un restaurante y que nos viéramos ahí. Teníamos emoción pero también dudas. No queríamos que fuera un hackeo de sus redes o una mala pasada.

Conocí a uno de mis músicos favoritos

Al llegar lo vi por la ventana y entonces supe que era cierto. Entramos y nos saludó de manera muy amable. Nos sentamos en una mesa cercana y ahora ya todo era pura emoción. Estaba cerca de uno de mis artistas favoritas por invitación suya. Cuando se levantó pudimos platicar y nos tomamos unas fotos. Además le regalé una acuarela que pinté y que quería que tuviera.

La noche continuó en el 500 Noches, un café-bar de trova donde hay música en vivo. Tercer giro de trama: los músicos tocaron “Telefonía” y entonces Jorge subió al escenario para echarse un palomazo con ellos. Luego tomó la guitarra y tocó “La Edad del Cielo” y “Soledad”. Nos acercamos al escenario y éramos a lo mucho quince personas, un concierto exclusivo con el mismísimo autor y compositor de las canciones.

Después le pedimos más fotos y su autógrafo. Cuarto giro de trama: nos invitó a su mesa para continuar la velada y escuchar más canciones. Los integrantes de su grupo se rolaron la guitarra y se lucieron. Mención honorífica para Javier Calequi, quien tocó “Sin Control”, canción de su autoría dedicada a México, donde nos puso a cantar los coros. Es un tipazo y también desborda talento.

Jorge nos regaló un concierto íntimo e insuperable

Quinto y último giro de trama: en su turno, Jorge tocó “Al Otro Lado del Río”, de la película “Diarios de Motocicleta”, canción con la que ganó el premio Oscar, el primero de la historia de Uruguay, su tierra natal. Esa fue la primera canción con la que lo conocí y luego tuve el privilegio de escucharlo ahí, directo de su guitarra y voz. Al día siguiente más de mil personas y yo asistimos al concierto pero nada fue más grande que ese concierto tan íntimo; insuperable, creo yo.

Así conocí a Jorge, el galardonado con el Premio de la Academia, el Latin Grammy y un montón de premios más. Médico de formación, músico de profesión, practicante de las décimas, una persona de gran talento, en extremo inteligente y sobre todo, una persona generosa.

Cinco giros de trama y un desenlace: toda la velada pensaba en que cosas como esta nunca pasan, sólo que esta vez sí sucedió. Y qué afortunado fui de vivirlo.

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